Violencia desatada, violencia desesperada

Por Sergio Araya Alfaro

En los últimos días se han visto frecuentes manifestaciones de los partidarios de la opción “Rechazo” ante el plebiscito del próximo 26 de abril. El gran problema –a pesar de constituir un número reducido de participantes que pareciera responder al porcentaje de aprobación del gobierno de Sebastián Piñera- es el alcance de sus acciones, todas con un nivel de violencia que hace recordar la polarización vivida en Chile en las postrimerías del gobierno de Salvador Allende. A eso se suma la absoluta pasividad y aparente complicidad de Carabineros de Chile, institución que persiste en su descrédito escoltando fraternalmente a manifestantes premunidos de diversos elementos de ataque como gas pimienta, bates y bastones de descarga eléctrica entre otros, permitiendo que se instale en los espacios ciudadanos una acción abiertamente fascista.

En ese contexto el día de ayer resultó agredido el reconocido periodista radial y televisivo Rafael Cavada en la comuna de Providencia, sin mediar otra provocación que grabar –reportear en sus propias palabras- la manifestación llevada a cabo por los partidarios del “Rechazo”. Esta cobarde acción en contra del ex corresponsal de guerra, fue condenada por todos los sectores de la ciudadanía, excepto por el gobierno, que curiosamente en los últimos cinco meses ha vociferado abiertamente en contra de una violencia nacida –según ellos- el 18 de octubre pasado. El que calla otorga, reza el refrán. La desesperación ha llegado a Palacio una vez más y con mayor fuerza después de la notable presentación abiertamente “pro Apruebo” del comediante Stefan Kramer en el reciente Festival de Viña del Mar, cuya rutina resultó ser una verdadera radiografía de la contingencia nacional, un discurso abiertamente político donde no maquilló sus palabras.

La ex Senadora Lily Pérez señaló el día de ayer en su cuenta de Twitter a propósito del ataque a Cavada, que “sin ideas sólo gana la violencia”. Y es que la derecha ya no tiene argumentos para sostener un modelo económico, político y social en el que sólo ellos han resultado favorecidos. Tal parece que el miedo –su propio miedo y rechazo a conceptos básicos como la justicia social- los envalentona y hace que se armen hasta los dientes, profiriendo -literalmente- amenazas de muerte en contra del “enemigo implacable y poderoso” instalado por la afiebrada mente de un presidente de la República cuya investidura le queda tan grande que nos avergüenza frente al mundo. Ayer fue Cavada. Probablemente vengan otras víctimas mediáticas, lo que sería no sólo lamentable, sino también peligroso. La opción “Rechazo” está apostando por la violencia y el amedrentamiento propio de un sistema patriarcal y latifundista que se cae a pedazos en momentos que la figura femenina se yergue poderosa a partir de una mayor y justa visibilización. No más, nunca más. “Tienen el poder y lo van a perder…” reza la canción perteneciente a la banda argentina Las Manos de Filippi incluida en su disco de 1998 “Arriba las manos, esto es el Estado” y que popularizaran masivamente sus coterráneos Bersuit Vergarabat. Eso se viene. Para eso luchamos contra la dictadura y logramos vencerla. Para vivir en un país no exento de diferencias, pero justo. Pinochet y Guzmán, sacúdanse en su cripta.

Foto: Screenshot Twitter