Corre que te pilla el Trauco, corre que te va a pillar

Por Claudio Oyarzún

A pocos días de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, es bueno retrotraernos en el tiempo e instalar la discusión acerca de uno de nuestros seres mitológicos más reconocidos a nivel mundial.  Una de las grandes atracciones turísticas y mitológicas para quienes visitan nuestro hermoso Archipiélago de Chiloé, es sin lugar a dudas el Trauco, aquel constructo que desde la mitología y de acuerdo a la creencia popular habita cerca de la casa de los chilotes, observando y acechando de manera permanente a nuestras niñas y mujeres.  En tiempos pretéritos resultaba ser la excusa perfecta para justificar los embarazos de niñas desde 10 años e incluso menos realizadas por familiares directos, vale decir, padres, hermanos o tíos.

 Hoy -en pleno siglo XXI- debiésemos lamentar y repudiar a aquel supuesto ser mitológico y con mayor fuerza utilizar aquel  antecedente para no seguir minimizando estas prácticas o normalizarlas. Mucho menos bajarles el perfil y esconder la mugre bajo la alfombra, pues constituye un pésimo reflejo de la sociedad que queremos construir o del Chiloé en el que queremos habitar y convivir.

 Cuando se abusa sexualmente de una niña o un menor de edad los detalles de tan escabroso acto terminan siendo impactantes en su esencia y en las consecuencias que dejan de por vida en las eventuales víctimas. Tan deleznables acciones no son en absoluto sólo errores de jóvenes traviesos o una simple travesura de un adulto ebrio o descontrolado. Son horrores que deben ser no sólo castigados y sancionados, sino también deben movernos hacia una reflexión respecto de la sociedad que estamos construyendo y las futuras generaciones que estamos formando,

 Chiloé es una de las provincias con mayor índice de abuso infantil, por ende, debemos como sociedad instalar este tipo de discusiones, tanto en el hogar como en los colegios y en todas nuestras estructuras sociales. 

Chiloé debe debatir respecto de este tipo de instancias relacionadas con una pseudo mitología tanto como muchas de las canciones y otras manifestaciones que bajo el alero de la cultura popular adornan y encantan malamente desde nuestro folklore acciones tan aberrantes como delictuales y enfermizas.

Foto: ArayaAlfaro

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